Tomé mi café y me senté junto a la ventana. Deliciosa bebida que relaja y eriza la piel.
Llueve, es el clima perfecto para el café. Una manta me cubre y me abriga. Suena "Scar Tissue" en la radio y me gusta mirar el agua. Libre como corre por mi ventana, por las calles, por el aire. Como va libre y queda prisionera de la gravedad. Quizás nunca fue realmente libre. En el colegio me enseñaron que el agua cumple un ciclo. Quizás esa gota que rueda por el vidrio llegue al mar. Quizás no.
Me miras a los ojos. Lo has estado haciendo desde que me senté frente a ti. Sonríes. Me encanta tu sonrisa y me río con tan sólo mirarte. Me encantas. Quizás somos dos gotas que cumplen un ciclo. Quizás llegaremos al mar. ¿Quién sabe si nos separaremos luego? Quizás ni siquiera lleguemos al mar. ¿A quién le importa? Me gusta tu sonrisa, me gusta tu mirada. Me encanta escucharte hablar. Que escribas en tu mente y me lo cuentes mientras me acaricias el pelo. ¿Qué importa lo que pase mañana? A mi tampoco me importa.
Se pone a llover más fuerte y fuiste por más café para ambos. Te miro ir a la cocina y me pregunto, ¿Cuánto puede durar un sueño? a veces no puedo creer que sea yo quien ocupa tu mente durante horas. Me cuesta creerlo a veces. Pero vuelves, me llevas a la cama y nos quedamos viendo la lluvia por la ventana. A la mierda el café. Y te pregunto, ¿Cuánto puede durar un sueño?
¿Importa? Sólo debes saber que cuando duermes los sueños terminarán. Estamos despiertos y somos felices. Nada más importa.
Vuelves a la ventana y la abres. No hacía tanto frío y la lluvia era más fuerte. Vuelves a la cama y me levantas, tomas mi mano y corres. Corremos bajo la lluvia, no paras hasta dar la vuelta a la esquina. Me empujas a la pared y me besas. Pones tu mano en mi espalda mojada, por debajo de la polera. Me entierras las uñas y dejo salir un leve gemido de dolor. Aunque creo que es más de sorpresa.
¿Lo sientes? ¿Ves que estás despierto? Este sueño no tiene por qué terminar.
Retratos de la mente. Fotos de un alma. Pinceladas de una musa. Trazos de una mujer en mi mente.
sábado, 23 de abril de 2011
Paseo.
Llevaba cuarenta y ocho minutos caminando con el cigarro en la boca, haciendo el gesto técnico de ir fumando y peleando con mis demonios internos. Parecía un loco, haciendo gestos y puteando en voz alta. Caminé otros veinte minutos y me senté en la banca de la plaza que ahí estaba. Bueno no, me eché en la banca, brazos en el respaldo y mirada en el alto árbol que atrás había. Cigarro en la mano derecha y me había cansado de pelear con las ilusiones del pasado. Respiré profundo y pensé en empezar algo nuevo. Me empecé a pegar en la frente con el pulgar derecho y me cayó un poco de tabaco en la cara y comencé a decir en voz baja:
-Nuevo, comienzo, romper ataduras- Me puse el cigarro en la boca y seguí dándome esos pequeños golpes que ayudan a pensar -Liberar, crear, ¿Crear? Necesito una chispa. Una chispa. Chispa. Chispa.- y simplemente lo grité.
-¡Chispa!- Y me quedé tranquilo. Aún sin abrir los ojos. Extendí los brazos y pensé en quedarme dormido.
Y así sin más tenía prendido el cigarro.
Se sentó al lado mío y me dio una mirada un tanto provocadora y agresiva.
-¿Tantas ganas de fumar y no te acercas a la gente a pedir fuego?-
Me sorprendí y no sabía qué decir. Quemé y le dije:
-Me gusta tu chispa, pero no necesito lumbre. Necesito un fuego que encienda mi alma y me haga querer volver a vivir-
Tomó mi cigarro, lo apagó. Tomó mi rostro y me dio un beso apasionado.
Perplejo, y no supe qué pensar. Sólo me dejé llevar.
Me soltó, me dio una cachetada que supongo habrá espantado a más de un muerto y me dijo:
-Imbécil. Ahí está tu chispa. El resto depende de ti.-
Se paró y se fue. Me quedé con las ganas de terminar el cigarro.
-Nuevo, comienzo, romper ataduras- Me puse el cigarro en la boca y seguí dándome esos pequeños golpes que ayudan a pensar -Liberar, crear, ¿Crear? Necesito una chispa. Una chispa. Chispa. Chispa.- y simplemente lo grité.
-¡Chispa!- Y me quedé tranquilo. Aún sin abrir los ojos. Extendí los brazos y pensé en quedarme dormido.
Y así sin más tenía prendido el cigarro.
Se sentó al lado mío y me dio una mirada un tanto provocadora y agresiva.
-¿Tantas ganas de fumar y no te acercas a la gente a pedir fuego?-
Me sorprendí y no sabía qué decir. Quemé y le dije:
-Me gusta tu chispa, pero no necesito lumbre. Necesito un fuego que encienda mi alma y me haga querer volver a vivir-
Tomó mi cigarro, lo apagó. Tomó mi rostro y me dio un beso apasionado.
Perplejo, y no supe qué pensar. Sólo me dejé llevar.
Me soltó, me dio una cachetada que supongo habrá espantado a más de un muerto y me dijo:
-Imbécil. Ahí está tu chispa. El resto depende de ti.-
Se paró y se fue. Me quedé con las ganas de terminar el cigarro.
viernes, 22 de abril de 2011
¿Si? ¿No?
No. Si. No. Si. No. Si.
No. Si. No. Si. No. Si. No. Si.
No. Si. No. Si. No. Si. No. Si. No. Si.
No. Si. No. Si. No. Si. No. Si. No. Si. No.
Si. Desolador. No. Si. No. Si. No. Si.
No. Si. No. Si. No. Si. No. Si. No. Si.
No. Si. No. Si. No. Si. No. Si. No. Si.
No. Si. No. Si. No. Si. No.
Si. Fulminar. No. Si. No. Si. No. Si.
No. Si. No. Si. No. Si. No. Si.
No. Si. No. Si. No. Si. No. Si. No.
Si. Palpar. No. Si. No. Si. No. Si.
No. Si. No. Si. No. Si. No. Si. No. Si.
No. Si. No. Si. No. Si. No. Si. No. Si.
No. Si. No. Si. No. Si. No. Si. No. Si. No.
Si. Vivido. No. Si. No. Si. No. Si.
No. Si. No. Si. No. Si. No.
No. Si. No. Si. No. Si. No. Si.
No. Si. No. Si. No. Si. No. Si. No. Si.
No. Si. No. Si. No. Si. No. Si. No. Si. No.
Si. Desolador. No. Si. No. Si. No. Si.
No. Si. No. Si. No. Si. No. Si. No. Si.
No. Si. No. Si. No. Si. No. Si. No. Si.
No. Si. No. Si. No. Si. No.
Si. Fulminar. No. Si. No. Si. No. Si.
No. Si. No. Si. No. Si. No. Si.
No. Si. No. Si. No. Si. No. Si. No.
Si. Palpar. No. Si. No. Si. No. Si.
No. Si. No. Si. No. Si. No. Si. No. Si.
No. Si. No. Si. No. Si. No. Si. No. Si.
No. Si. No. Si. No. Si. No. Si. No. Si. No.
Si. Vivido. No. Si. No. Si. No. Si.
No. Si. No. Si. No. Si. No.
martes, 19 de abril de 2011
La búsqueda de la inspiración
Sentado. No, echado en el sillón. Audífonos y música relajada y un tanto triste, quizás tengan una frase para mí. Fotos, muchas fotos, distintos ángulos, distintos enfoques. No, no viene o no la veo. Salgo al balcón, me fumo un cigarro y veo las luces. Está preciosa la luna, como siempre, pero no me dice nada. Un cortito de lo que sea para relajarme. A ver, veré si entre los papeles viejos hay una palabra de ayuda. Nada. Más y más hojas en blanco. Ah, ya sé, me acuesto y escucho música con la luz apagada, quizás encuentre un recuerdo que me diga qué escribir. Me gusta esta canción "Yes it is" de los Beatles. "I could be happy, with you by my side". Y me pregunto si estás ahí, no quiero molestarte, no quiero apurarme, no quiero presionar nada. Quiero estar tranquilo y feliz. Me gusta esta canción "María, ria" de Chico Trujillo "no me animé a decirte esto el otro día, me encanta tu manera de mirar" , "Las cosas se van sucediendo, las cosas van apareciendo, somos responsables de lo demás" y pasa no más, no voy a presionar. Me gusta esta canción "Voy y Vuelvo" de los Chancho en Piedra, pero no voy a citar nada porque me da pena. A ver, quiero, but i'm very very shy, y siempre tengo dudas. SIEMPRE. Me carga ser así y no sé aún como cambiar. Y a cada rato reviso si es que me has hablado ¿Cómo saber que estas ahí? ¿Cómo saber que piensas en mi?
Si hay algo que me gusta es la reciprocidad. Me gusta saber que también eres capaz de decir hola, de llamar, de dejar un mensaje, de mandar una carta. Yo soy raro. No sé.
No sé.
No sé.
No sé.
Y te quiero aquí esta noche para abrazarte y dormir. Me atraes, me gustas, me intrigas y me interesas. Basta de "cucharitas" date vuelta y mírame a los ojos. Acaríciame y no digas nada. Sólo mírame. Ahora conversemos, tengo tanto que hablar y no sé por donde partir. ¿Durmamos? Simplemente quiero algo simple. Y a ti. Te quiero a ti para mi. No sé por qué. No sé. No sé. No me pidas respuestas ahora.
No hay respuesta a la pregunta que no he hecho. No hay apuro.
No, no hay apuro.
jueves, 14 de abril de 2011
Déjame. También mereces mejor.
Y con esas palabras te fuiste, tomaste la flor que te di y marchaste. Me diste la espalda y caminaste. Dejaste la flor sobre la mesa y desapareciste. Y nunca volví a ver tu bello rostro. Pero no eramos fuertes. Nos dejábamos mensajes en el punto de encuentro regular, debajo del árbol donde tallamos nuestros nombres y nos dimos el tercer beso, envuelto en un sobre perfumado con nuestras fragancias típicas y correspondientes, dentro de una envoltura plástica.
Me mantiene cuerdo, pero quisiera poder dejar de hacerlo. Quiero conocer a alguien nuevo. Alguien a quien pueda besar.
Me mantiene cuerdo, pero quisiera poder dejar de hacerlo. Quiero conocer a alguien nuevo. Alguien a quien pueda besar.
lunes, 11 de abril de 2011
Rosetta.
Era la más bella, la más llamativa. Una mujer como ninguna otra. Era Rosetta, la mujer más cotizada del lugar.
Alta, pelo negro como la noche, tez clara, hermosa sonrisa, curvas infernales y una personalidad que atrapa. Se sentaba en la barra y el cantinero siempre tenía listo su asiento, que no dejaba usarlo a nadie más, y su drink favorito: Orgasmo, que bebía lenta y sensualmente mientras miraba de reojo a todos los babosos que la observábamos noche tras noche.
Se vestía de manera provocativa, pero sin dejar de ser una señorita. Vestidos a medio muslo con medias sensuales y taco alto, una blusa que dejaba ver levemente la piel entre sus pechos y ese lunar de su hombro izquierdo, un collar que decía se lo había heredado su madre antes de morir, maquillaje preciso y un lunar falso debajo de su ojo derecho. Tan solo su apariencia dejaba ver lo difícil que era acercarse a ella. Más de una vez le envié algo a través del cantinero y me hacía un gesto para agradecer, yo alzaba mi vaso de whisky y le sonreía, nunca antes le había hablado. Siempre recibía un Scotch 18 cuando llegaba a mi mesa, que realmente no era mía pero nadie se atrevía a usarla después de las 11:47, hora usual de mi arribo. Una mesa simple, redonda, donde no cabían tres personas y dos quedaban ligeramente incómodas si no eran amantes. Podía estar horas y no me echaban al cerrar, por el contrario me lo pedían por favor y me daban la mano al salir. Soy un buen cliente: Pago y no me emborracho. Maripa, la camarera, llegaba con ese vaso querido, me decía que era de mi "admiradora secreta" y se sentaba conmigo a contarme las noticias del día. El trabajo me mantenía ocupado y nunca sabía lo que pasaba. Mientras me hablaba siempre miraba para cualquier lado, bueno no. Eso es una excusa, siempre miraba a Rosetta y ella miraba de reojo. A ratos volvía la vista a Maripa para no perder el hilo y no hacerla sentir mal, dos pájaros de un tiro. Al terminar este ritual ella se paraba y continuaba su trabajo, nunca la retaban porque yo dejaba propina, cosa rara en aquel lugar, y me dedicaba a lo que iba: Escribir mi libro y mirar a Rosetta. No estaba enamorado de ella, eso hubiera sido estúpido. Pero tenía más que ganas de meterme en sus bragas y divertirme.
Ese día me sentía muy bien sin motivo aparente y luego de llegar decidí ir a hablar con Rosetta, no pasé por mi asiento . Era todo un reto llegar donde ella, había que pasar por borrachos, putas, amigos y señoritas, siendo el reto mayor al final, donde había que sacar a un jote para que yo, otro jote, se pudiera instalar. Le toqué el hombro al hombre que baboseaba mientras ella le daba la espalda, le di dinero y se fue tranquilo. Saludé al Jack, el tipo del bar, amigo mío y le pedí el clásico "Orgasmo para la señorita", lo dije en voz alta y de manera clara. Ella se dio vuelta sorprendida y me saludó muy cariñosa. Conversamos unos quince minutos, yo estaba hecho un atado de nervios y por no quedarme sin conversación le dije: "Gracias por responder siempre al Orgasmo con Scotch 18" me miró sorprendida, sonrió y me dijo: "Me gustaría poder decir De Nada, pero yo no hago eso. De todas maneras gracias por el Orgasmo diario, sonrió". Quedé perplejo. Se me murió la lengua. Empecé a balbucear y le pedí información a Jack. Me miró riendo y dijo que no podía, que ella era tímida y no quería ser revelada. Dejé mi asiento, no sin antes darle las gracias a Rosetta por una breve pero interesante conversación, me sonrió y dijo que esperaba pudiera repetirse con más extensión. Di la vuelta a la barra buscando a Maripa, ella debía saber quien era. Llegué a la cocina y me enviaron al callejón, ella estaba sacando la basura. La encontré sentada mirando la Luna y me senté con ella. Sin rodeos le pregunté quien era: "Siempre pensé que era Rosetta y no. No era ella, ¿Quien es la tal "admiradora secreta"?". Rió y no dijo nada. Me dio un papel y entró a la cocina.
"Siempre soñé con el momento que me dieras las gracias por el Scotch 18, sabiendo que era yo".
-Atte. Maripa, admiradora secreta. 18/6/1928
Quedé peor que antes. Sentí que era mucho por una noche. Lo peor era que el papel, ya viejo, tenía una fecha que había pasado hace meses. Creí que vivía una mentira, que todo lo pasado nunca pasó.
Volví a mi mesa sin antes responder unas cinco veces que no había visto ningún fantasma. Me senté ahí y vi un vaso con ese preciado licor y dos hielos, tal y como me gusta. No sabía qué pensar. Estúpidamente alcé la vista a Rosetta y la vi besándose con un extraño. No se por qué aún me quedaba la esperanza que fuera ella. Puta.
Maripa era una mujer sencilla. Estatura mediana, pelo castaño claro, ojos verdes oscuro, sonrisa coqueta. No se por qué me cegaba a Rosetta si no era para mi. No se por qué nunca aclaré mis dudas con esa mujer y no me daba cuenta que todos los días tenía para mi a la mujer perfecta, una que me dedicaba tiempo y sabía todo sobre mi. Una mujer que me esperó por meses, quizás años y no me dijo nada tan solo porque era tímida. No tenía mi cabeza en buenas condiciones y creo que fue por tomarme el Whisky de golpe y sin pensar. Tomé mi abrigo y salí presuroso. No sabía que hacer ahí. No llevaba ni doce pasos y tuve que volver, había dejado mi libro y mi pluma favorita. Al girar ella estaba ahí. Rosetta abrazada a ese hombre. Me miró y rió, no dijo nada. La esquivé y ahí estaba, Maripa con el libro, la pluma y una cara sonrojada. Se veía hermosa, acentuada por esas pecas y ese detalle del cintillo con una rosa. Tomé mis cosas, las dejé en el suelo, caí de rodillas y tomé su mano, la besé. Me miró sorprendida mientras se tapaba la boca con la otra mano. Le pedí la otra mano y las tomé entre las mías sin ponerme de pié. Puse sus nudillos en mi frente y sollozando le pedí otra oportunidad.
Lanzó una risa suave y tierna, se arrodilló y me dio un beso.
Adiós Rosetta. Nunca volviste al bar y te lo agradezco. Ahora soy feliz con la mujer que siempre me quiso y que yo quería sin saber, no quería darme cuenta, pero siempre estuvo ahí.
Alta, pelo negro como la noche, tez clara, hermosa sonrisa, curvas infernales y una personalidad que atrapa. Se sentaba en la barra y el cantinero siempre tenía listo su asiento, que no dejaba usarlo a nadie más, y su drink favorito: Orgasmo, que bebía lenta y sensualmente mientras miraba de reojo a todos los babosos que la observábamos noche tras noche.
Se vestía de manera provocativa, pero sin dejar de ser una señorita. Vestidos a medio muslo con medias sensuales y taco alto, una blusa que dejaba ver levemente la piel entre sus pechos y ese lunar de su hombro izquierdo, un collar que decía se lo había heredado su madre antes de morir, maquillaje preciso y un lunar falso debajo de su ojo derecho. Tan solo su apariencia dejaba ver lo difícil que era acercarse a ella. Más de una vez le envié algo a través del cantinero y me hacía un gesto para agradecer, yo alzaba mi vaso de whisky y le sonreía, nunca antes le había hablado. Siempre recibía un Scotch 18 cuando llegaba a mi mesa, que realmente no era mía pero nadie se atrevía a usarla después de las 11:47, hora usual de mi arribo. Una mesa simple, redonda, donde no cabían tres personas y dos quedaban ligeramente incómodas si no eran amantes. Podía estar horas y no me echaban al cerrar, por el contrario me lo pedían por favor y me daban la mano al salir. Soy un buen cliente: Pago y no me emborracho. Maripa, la camarera, llegaba con ese vaso querido, me decía que era de mi "admiradora secreta" y se sentaba conmigo a contarme las noticias del día. El trabajo me mantenía ocupado y nunca sabía lo que pasaba. Mientras me hablaba siempre miraba para cualquier lado, bueno no. Eso es una excusa, siempre miraba a Rosetta y ella miraba de reojo. A ratos volvía la vista a Maripa para no perder el hilo y no hacerla sentir mal, dos pájaros de un tiro. Al terminar este ritual ella se paraba y continuaba su trabajo, nunca la retaban porque yo dejaba propina, cosa rara en aquel lugar, y me dedicaba a lo que iba: Escribir mi libro y mirar a Rosetta. No estaba enamorado de ella, eso hubiera sido estúpido. Pero tenía más que ganas de meterme en sus bragas y divertirme.
Ese día me sentía muy bien sin motivo aparente y luego de llegar decidí ir a hablar con Rosetta, no pasé por mi asiento . Era todo un reto llegar donde ella, había que pasar por borrachos, putas, amigos y señoritas, siendo el reto mayor al final, donde había que sacar a un jote para que yo, otro jote, se pudiera instalar. Le toqué el hombro al hombre que baboseaba mientras ella le daba la espalda, le di dinero y se fue tranquilo. Saludé al Jack, el tipo del bar, amigo mío y le pedí el clásico "Orgasmo para la señorita", lo dije en voz alta y de manera clara. Ella se dio vuelta sorprendida y me saludó muy cariñosa. Conversamos unos quince minutos, yo estaba hecho un atado de nervios y por no quedarme sin conversación le dije: "Gracias por responder siempre al Orgasmo con Scotch 18" me miró sorprendida, sonrió y me dijo: "Me gustaría poder decir De Nada, pero yo no hago eso. De todas maneras gracias por el Orgasmo diario, sonrió". Quedé perplejo. Se me murió la lengua. Empecé a balbucear y le pedí información a Jack. Me miró riendo y dijo que no podía, que ella era tímida y no quería ser revelada. Dejé mi asiento, no sin antes darle las gracias a Rosetta por una breve pero interesante conversación, me sonrió y dijo que esperaba pudiera repetirse con más extensión. Di la vuelta a la barra buscando a Maripa, ella debía saber quien era. Llegué a la cocina y me enviaron al callejón, ella estaba sacando la basura. La encontré sentada mirando la Luna y me senté con ella. Sin rodeos le pregunté quien era: "Siempre pensé que era Rosetta y no. No era ella, ¿Quien es la tal "admiradora secreta"?". Rió y no dijo nada. Me dio un papel y entró a la cocina.
"Siempre soñé con el momento que me dieras las gracias por el Scotch 18, sabiendo que era yo".
-Atte. Maripa, admiradora secreta. 18/6/1928
Quedé peor que antes. Sentí que era mucho por una noche. Lo peor era que el papel, ya viejo, tenía una fecha que había pasado hace meses. Creí que vivía una mentira, que todo lo pasado nunca pasó.
Volví a mi mesa sin antes responder unas cinco veces que no había visto ningún fantasma. Me senté ahí y vi un vaso con ese preciado licor y dos hielos, tal y como me gusta. No sabía qué pensar. Estúpidamente alcé la vista a Rosetta y la vi besándose con un extraño. No se por qué aún me quedaba la esperanza que fuera ella. Puta.
Maripa era una mujer sencilla. Estatura mediana, pelo castaño claro, ojos verdes oscuro, sonrisa coqueta. No se por qué me cegaba a Rosetta si no era para mi. No se por qué nunca aclaré mis dudas con esa mujer y no me daba cuenta que todos los días tenía para mi a la mujer perfecta, una que me dedicaba tiempo y sabía todo sobre mi. Una mujer que me esperó por meses, quizás años y no me dijo nada tan solo porque era tímida. No tenía mi cabeza en buenas condiciones y creo que fue por tomarme el Whisky de golpe y sin pensar. Tomé mi abrigo y salí presuroso. No sabía que hacer ahí. No llevaba ni doce pasos y tuve que volver, había dejado mi libro y mi pluma favorita. Al girar ella estaba ahí. Rosetta abrazada a ese hombre. Me miró y rió, no dijo nada. La esquivé y ahí estaba, Maripa con el libro, la pluma y una cara sonrojada. Se veía hermosa, acentuada por esas pecas y ese detalle del cintillo con una rosa. Tomé mis cosas, las dejé en el suelo, caí de rodillas y tomé su mano, la besé. Me miró sorprendida mientras se tapaba la boca con la otra mano. Le pedí la otra mano y las tomé entre las mías sin ponerme de pié. Puse sus nudillos en mi frente y sollozando le pedí otra oportunidad.
Lanzó una risa suave y tierna, se arrodilló y me dio un beso.
Adiós Rosetta. Nunca volviste al bar y te lo agradezco. Ahora soy feliz con la mujer que siempre me quiso y que yo quería sin saber, no quería darme cuenta, pero siempre estuvo ahí.
sábado, 2 de abril de 2011
Derrota
Cansada de las circunstancias corrió y se alejó de ellos. Eran las seis de la tarde cuando abandonó a sus amigos con la excusa de que debía hacer una tarea, era jueves y no parecía raro. Corrió tan fuerte como pudo para no mostrar su rostro cubierto de lágrimas, una que otra flor sintió su pena cuando eran humedecidas por la tristeza. Tropezó con una piedra e hirió su codo izquierdo, le gritó la piedra como si la conociera, como si ya se hubiera tropezado con ella antes. Continuó cabizbaja, pero sin correr. Su pelo cubría su cara e iba dejando un camino de agua, como un río corre al mar ella llegó a su casa, su refugio. Pasó sin saludar y dejó una nota en la puerta de su pieza pidiendo que no la molestaran y se disculpaba por anticipado de no poder ayudar ese día.
Cerró con llave, cerró las cortinas que dejaban pasar sólo un haz de luz, prendió el computador, vio un mensaje que no quería y no lo leyó. Puso Linger de The Cranberries en el reproductor y nada más. Se sentó en una esquina de la pieza, cansada, derrotada.
Un brazo por sobre la cabeza, dos lágrimas secas en la cara, tres recuerdos y cuatro traiciones. Respiró profundo y se sintió sola. Había terminado la canción y podía sentir el silencio en su piel, como nunca antes. Sintió un golpe ficticio en su estómago y cayó sosteniendo su cabeza con ambas manos. Se acurrucó y lloró en silencio. Nada la interrumpió. Su único testigo fue ese haz de sol que agonizó en compañía de ella. Fueron dos horas pero las sintió como semanas.
Recordó sus deberes, se paró, secó el llanto y fue a lavarse la cara. Volvió a la realidad para encontrar que no todo estaba perdido. Realmente nunca estuvo sola.
--------------------
¡Muchas gracias ♠ ʆ Vσlατιcroмάтιcα ƪʅ .- por permitir el uso de las fotos.
¡Recomiendo su Flickr!
No poseo derechos sobre la foto. Sí sobre el texto. Ñaca ñaca
miércoles, 30 de marzo de 2011
Otra noche sentado en mi soledad.
Hace años te dejé ir. Eres una mujer preciosa y yo era un niño y ahora soy un viejo. Hoy visto de traje y estoy en la boda de un amigo. ¡Que bella te verías con traje de novia! Veintisiete años han pasado. Mi mente te recuerda como si llevara veintisiete segundos de que te dejé en ese paradero y tomé la micro. La vida ha cambiado, no tengo noticias de ti hace un tiempo y no respondes mis mensajes, supongo que cambiaste de teléfono pero tengo la esperanza que quien tenga tu número te haga saber de mi, los correos me han rebotado durante trece años pero aún los envío, como si nunca hubieras cerrado esa ventana de chat, te cuento mi día e imagino que respondes contándome lo que hiciste, como era costumbre, como era lo que amaba de nosotros... La simpleza. Nunca nadie supo llenar ese vacío en mi. A estas alturas creo que nunca habrá de nuevo alguien que lo haga. Te extraño. Te extraño más que la chucha. Me encantaría poder contactarte y poder llevarte a ver una película mala sólo para tener una excusa para hablar... Sólo para poder ver tu cara y decir que te quiero.
Llego a casa, arrojo las llaves, tiro mi chaqueta al sillón, prendo el computador y tengo un mensaje. Un correo de esperanza de una persona desconocida cuyo asunto dice: Hace veintisiete años que no te veía y te vi pasar en auto.
Pero ya estoy viejo. El tiempo me persigue cada día más rápido. ¡Mira! Están bailando el vals... Cierro los ojos. ¿Bailemos? Recuerdo que estuve con una que otra mujer, salíamos y yo me distraía, siempre supuse que ellas se divertían y eso era lo que buscaba, hacer a los otros felices, siempre me puse en un segundo plano y nunca cambié. Muchas veces volvía a mi soledad porque no había otra como tu. Ja... Empezó el bailoteo, como siempre dejo la juerga a esta hora. Subo al auto, prendo la radio, enciendo un cigarro y suena esa canción... Que siempre me recuerda a ti. Y que me dijo que siguiera, pretendiendo una falsa felicidad, pero que siguiera.
And I'll smile and I'll learn to pretend
And I'll never be open again
And I'll have no more dreams to defend
And I'll never be open again
And I'll never be open again
And I'll have no more dreams to defend
And I'll never be open again
Aprendí a sonreír, una risa falsa pero que agradaba. Y nunca volví a ser abierto con la gente. Nunca perseguí mis sueños porque en todos estabas tu. Nunca volví a conocer el amor. Nunca volví a ti.
Y me pregunto que estarás haciendo... Me pregunto qué habrá sido de ti.
Y ahí me detengo. No quiero dejar que tu fantasma me persiga más. Te quiero dejar atrás y empezar algo nuevo. Algo sencillo. Algo que no se parezca a lo tuyo y que tu recuerdo se pudra en el tiempo. Para siempre.
Y conduciendo camino a casa te veo pasar, por una calle cualquiera. Sola, cabizbaja y triste. Y me pregunto si alguna vez pensaste en mí. Si te arruiné la vida. Quizás llamarte a tiempo hubiera funcionado.
Lo siento. Soy un niño. Hago pendejadas y soy hipócrita. Pero si tocas mi puerta yo te daré mi corazón y tu le quitarás el polvo y el hielo que lo cubren. Aunque estemos juntos veintisiete minutos. Sólo para saber que hubiera sido, si hubiera funcionado. Sólo porque no te olvido y quizás nunca lo haré.
Y fuiste mi primer amor.
Llego a casa, arrojo las llaves, tiro mi chaqueta al sillón, prendo el computador y tengo un mensaje. Un correo de esperanza de una persona desconocida cuyo asunto dice: Hace veintisiete años que no te veía y te vi pasar en auto.
Borro el mensaje sin leerlo, termino mi café, apago el computador y me acuesto a dormir.
Una noche más acostado abrazado de mi soledad. Creo que me acostumbré a estar así y tengo miedo.
miércoles, 23 de febrero de 2011
Linda.
¡Hola! ¿Como estás desde ese día? Poco y nada ha cambiado.
Sigo sentado pensando sin actuar. Sigue mi mirada perdida en tus ojos que no se dirigen a mi. Doy vueltas a la habitación como un gato y no hallo la hora de partir de este lugar. No sé acercarme, no sé tocarte, no sé como romper el hielo para siquiera acercarme a romper el hielo y conversar contigo.
A veces creo que no debí haber dejado el amor hace cuatro años... No sé. Llevo media hora tratando de avanzar un texto y no me fluye. El amor guía mis dedos con suavidad, pero este corazón de piedra me detiene, me pesa. Duele. A veces imagino que sería tan fácil...
Soñar es gratis. Mejor voy allá. Ja... Quizás hasta sueñe contigo.
Sigo sentado pensando sin actuar. Sigue mi mirada perdida en tus ojos que no se dirigen a mi. Doy vueltas a la habitación como un gato y no hallo la hora de partir de este lugar. No sé acercarme, no sé tocarte, no sé como romper el hielo para siquiera acercarme a romper el hielo y conversar contigo.
A veces creo que no debí haber dejado el amor hace cuatro años... No sé. Llevo media hora tratando de avanzar un texto y no me fluye. El amor guía mis dedos con suavidad, pero este corazón de piedra me detiene, me pesa. Duele. A veces imagino que sería tan fácil...
Soñar es gratis. Mejor voy allá. Ja... Quizás hasta sueñe contigo.
jueves, 3 de febrero de 2011
Desconocida
¡Hola! ¿Como estás? Me interesa.
Me intrigas. No te conozco pero veo lo que muestras en internet, me llama la atención. Y a veces me veo caminando despreocupado por la calle pensando en ti. Pensando en que debería molestarte un poco más e invitarte a salir. Algo simple, sólo para conocerte. Sólo para saber si vale la pena arriesgar enamorarme.
No se. Habrá que pensarlo. Habrá que ver como se dan las cosas. Habrá que ver si parezco interesarte. Habrá que ver si me equivoco. Tiempo al tiempo... Frase weona.
Me intrigas. No te conozco pero veo lo que muestras en internet, me llama la atención. Y a veces me veo caminando despreocupado por la calle pensando en ti. Pensando en que debería molestarte un poco más e invitarte a salir. Algo simple, sólo para conocerte. Sólo para saber si vale la pena arriesgar enamorarme.
No se. Habrá que pensarlo. Habrá que ver como se dan las cosas. Habrá que ver si parezco interesarte. Habrá que ver si me equivoco. Tiempo al tiempo... Frase weona.
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