miércoles, 18 de mayo de 2011

Heartbeats.

Bum. ¿Lo sientes? Bum. ¿Lo escuchas?. Bum. Es mi corazón. Se vuelve tantito loco cuando andas por acá cerca. Bum. Y te siento cerca. Y me agito. Lo siento en mi garganta, me va a explotar. Se acelera, me gusta. Se acelera, un tanto adrenalínico. Bum. Me emociono. Lo tranquilizo y me preocupa quedarme sin palabras. ¿O no? Quizás las palabras no serán necesarias. Siento que invade mi cuerpo una sensación que no me deja estar tranquilo. Quiero correr. Huir de ella. Siento que me invade y que no me va a dejar. Quizás debería dejarla. Quizás debería quedarme. Quizás no debería adelantarme a los hechos. Quizás no debería repetir tu nombre tan a menudo en mi mente. Bum. Bum. Tan seguido... Me matarás sin siquiera saberlo.

lunes, 16 de mayo de 2011

Ingenua, escucha tu corazón.

Pasó que estabas allí, a veinte metros de mí. Y no me veías. Y no quise caminar hacia ti, no quería hablarte. Tan solo te miré de reojo, por sobre mi diario. A ratos bebía del café y pedí otro en cuanto acabé el primero. Y tan solo te observé. Caminabas un tanto desorientada, sabía que esperabas a alguien. Sabías algo, pero no querías compartirlo y tan solo te miré. Cuando me aburrí de sostener el diario para no leerlo, prendí un cigarro y bajé mi sombrero para que no me vieras los ojos. Te sentaste en la solera y sacaste el celular, mirabas casi con desesperación, esperabas una señal, un mensaje, un llamado, mirabas la hora. Miraste al cielo cerrarse y las gotas comenzar a caer, suaves, una leve llovizna que atenuaría lo que vendría. Apagué mi cigarro, pagué la cuenta y me paré. Caminé directamente hacia ti y sin decir nada tomé tu mano y te llevé a una banca que por ahí había, bajo un gran árbol. Efectivamente la llovizna había atenuado tus lágrimas , casi imperceptibles las sequé con mi pañuelo, te abrazaste a mi y te sentí llorar.

-No vendrá, ¿Cierto?- Preguntaste entre sollozos.
-No sé. No le conozco, no sabría decirte si te mintió, tiene miedo o tan solo está atrasado. Pero dime, ¿Confías en él?
-Confiaba, hasta hace unos minutos.
-¿Por qué dejaste de hacerlo?
-Porque no está aquí conmigo.
-No pienses así. Toma, usa mi teléfono y pregunta por qué no está. Vamos, con confianza.

En cuanto se puso el celular en la oreja, pude escuchar otro que sonaba no muy lejos y que se acercaba con celeridad.
El joven apareció jadeando, con una rosa en la mano. Ella me pasó el celular y corrió a abrazarlo. Le preguntó por qué había llegado tarde.
No escuché la respuesta, ya me había alejado. Prefería sentir la lluvia y caminar a quedarme allí.
Al subirme al auto me llegó un mensaje: "Me cuesta poco confiar en alguien. Me cuesta mucho mantener una confianza"
Sonreí y le respondí: "Ingenua, escucha tu corazón y no te dejes llevar por ese primer impulso. El resto te lo dará el tiempo y la experiencia."

miércoles, 11 de mayo de 2011

La Ballerina.

Se subió al escenario, no era la primera vez. Un sólo foco iluminaba aquel lugar que le había dado tantas alegrías, tantos bellos momentos, amores irreales, historias interesantes, premios, amores reales, familia y aplausos. Un sólo foco que la iluminaba a ella en medio del escenario. Sola.  Imaginó aquella melodía que bailó por primera vez ante un publico. Recordó la primera vez que sudó de nervios antes que por moverse.
Bailó. Bailó al ritmo de la música que corría salvaje por su mente. Danzó como si fuera la última vez que iba a poder hacerlo. Se liberó, dejó su ser en aquel escenario que la había visto crecer, pero falló. Cayó sobre aquel escenario que la había visto fallar antes, caer en los ensayos, empujar compañeras de espectáculo, fallar en un salto y torcerse el tobillo. Muchas veces falló, tantas como las que salió adelante y se superó. Se sentó, abrazó sus piernas, una sola lágrima dejó ir, la secó y volvió al ruedo. Y, una vez más, se superó. Dejó su esencia en el escenario, se lo regaló. Al terminar en aquella pose perfecta que sólo ella sabía mostrar con elegancia un aplauso salió de las tinieblas de las graderías. Se sentó a orillas del escenario y se le acercó él, aquel hombre que la apoyó durante años y quien es su esposo.

-¿Por qué has venido mujer? Llevas años alejada de las tablas.
-Debía cerrar un ciclo. Corresponde dejar atrás de manera correcta, no puedo hacer este cambio sin terminar lo anterior.

Agachó la cabeza pues sabía que lo que decía era lo que debía hacer. Sabía que sólo sacándose la danza del cuerpo podía seguir adelante con su nuevo proyecto de vida.
Él la abrazó, le besó la frente. Sonrieron. Se sacó las zapatillas de ballet y las dejó en medio del escenario.
Salieron del lugar camino a casa. Una parte de ella había sido archivada y tan sólo pensaba en su futuro. Era lo correcto. Ella lo sabía y así lo sentía.

martes, 10 de mayo de 2011

Cuento Corto.

Mucho que decir.
Cuento corto, quiero tomar una micro e ir a dormir con mi cabeza en tu falda.

lunes, 9 de mayo de 2011

¡Te quiero escribir!
Pero se tiene que leer así:
Te quiero escribirrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

lunes, 2 de mayo de 2011

En las sombras.

Recorro calles en busca de tu rostro.
Me paseo entre conversaciones donde se pronuncia tu nombre.
Salto de bar en bar donde te vieron pasar.
Camino en la soledad que deja tu huella.
Le piso los talones a tu sombra. Le pregunto a la luna por qué no me ilumina el camino.
Busco la manera de incrustarme en tu destino.
Me siento a esperar a que pasen tus piernas.
Río ante mis ganas de abrazarte.
Saboreo la victoria cada cierto tiempo y la amargura de la duda más seguido.
Me escondo detrás de una mampara de misterio que no puedo saltar.
Le hago el quite a tus indirectas osadas.
Rehuyo mis dudas y a veces a mi imaginación.
Le doy la mano a mis deseos de besarte y los saco a caminar a diario.
Arreglo un encuentro con tu aroma y me deja plantado.
Salgo a la calle para buscar esperanzas.
Fotografío mares de gente y busco tu camisa.
Escucho tu voz y me doy vuelta para revisar si no fue mi imaginación.
Siento un toque en el hombro y deseo, tan sólo por un instante, que sea tu mano.

En las sombras nada es real. Todo es producto de tu mente.

sábado, 30 de abril de 2011

Summertime.

Me despertaste de la siesta acariciando mi mejilla. Entibiaba tímidamente el sol un tanto naranjo y su reflejo se veía precioso en el agua. Te sentaste a mi lado mientras despertaba y tarareabas una canción. Suave y relajante.

Caminamos por el sendero mientras nos alejábamos de la cascada, me tironeabas ansiosa, yo no entendía nada. Me detuve un segundo y corrí de vuelta, te quedaste parada mirándome y no te moviste. Volví con la cámara en la mano, presentí que la necesitaría. A medida que nos alejamos te fuiste relajando y te abrazaste a mi, sonreí y caminamos tranquilamente en silencio. Ya estábamos ahí, no había apuro para nada, todo era para nosotros y nosotros eramos para ello. Llegamos a nuestro improvisado, pero acogedor hogar, me cambié de ropa y tomaste un bolso y te miré extrañado. Sonreíste, y con eso no necesitabas más, y me guiñaste un ojo. Solté una carcajada suave y tímida, miré al suelo y negué con la cabeza, te seguí el juego, me pasaste una manta. Salimos tranquilamente, me decías que habías encontrado el lugar perfecto.

Era un claro entre altos árboles, me extrañé de no haberlo visto antes. Extendí la manta y te sentaste, me senté en frente. Sacaste del bolso una canasta y una radio pequeña, esa a pilas que tenías guardada. Pusiste tu tema favorito y me lo cantaste. Te miré atentamente y te sonrojaste, linda. Exploré la canasta en cuanto terminaste. Habías preparado algo, un par de emparedados, un termo y bolsitas de té. Idílico. Preparamos el té, repartimos la comida y conversamos. Hacía ya un tiempo que no hacíamos eso. El tímido sol que huía de ahí y la música le dieron un toque especial a la comida, se hacía de noche y no me preocupé, vi las linternas que trajiste. Al terminar me eché sobre la manta, ¡Estuvo delicioso! Pusiste las cosas a un lado y te acurrucaste a mi, apoyando tu cabeza en mi pecho. Acaricié tu espalda y comenzaron a salir las primeras estrellas. Te dije que le pidieras un deseo a la primera estrella de la noche. Suspiraste profundamente y me miraste, sonreí y besé tu frente. Estuvimos así, disfrutando el ruido de la brisa suave en las hojas, por un buen rato. Empezaba a quedarme dormido pero te levantaste repentinamente. Tomaste mi mano, me levantaste y empacamos.

Prendiste la radio y pusiste música movida. Yo caminaba y tu bailabas libremente frente a mi. Alegre, libre, feliz. Llegamos a nuestra casa y te sacaste la polera, me sorprendí y me tiraste mi traje de baño en la cara. Mientras me lo ponía saliste corriendo. Me apresuré para seguirte, llevé la lámpara a gas.

¡SPLASH! Se escuchó tímido al lado de la cascada. Nos iluminaba la luna. Era nuestro pedacito de paraíso. Me miraste y me hiciste señas para que entrara. Salté, confío en ti. Estaba helada, tu rostro decía lo mismo. Nos abrazamos, nadamos y jugamos cuales niños en el agua. Me besaste y saliste. Te miré mientras salías y fuiste detrás de un árbol. Trajiste toallas. Un abrazo más y volviste al árbol. Trajiste un chaleco para cada uno. Lo habías planeado todo. Fue perfecto. Llevamos nuestras cosas de vuelta a nuestro refugio. Te miré con cara de cansancio y me recosté sobre la cama, me acompañaste.

Te di las gracias. Tiempo que no sentía tanta felicidad en tan poco tiempo. Lo único que respondiste fue:

-Je t'aime, belle.


-Je t'aime, ma chérie.

jueves, 28 de abril de 2011

Linda.

Hoy salí. Pensé en ti. Y ahora mido la felicidad en horas. Fueron casi dos horas en que caminar y fotografiar me llevaron por un río de felicidad máxima. No me gusta darle medida, pero no se me ocurre otra forma. Fueron dos horas porque me liberé del computador. El mundo real desde mi punto de vista es más bonito. Evitar mi realidad virtual me divierte. Desconectarme me hace bien. Quiero desconectarme contigo. Quiero salir a caminar contigo, llevarte a pasear, darte un globo y robarte un beso. Quiero revelar las fotos y regalarte una. Escribir algo que quede sólo para ti. No me preguntes por qué... Bueno, pregúntame. Enciérrame en dudas para que salir sea un reto. Déjame dejarte en claro que realmente no sé y que soy un tantito impulsivo. Déjame abrazarte por atrás y susurrarte  un poema que aún no invento. Quiero llevarte a lugares que no conozco y que quizás hayas visitado. Llévame donde te lleven los recuerdos y déjame ser parte de tu mundo, aunque sea un mundo de mentira. ¿Quién sabe? Tal vez pueda ser una pintura en tu pared, un poema en tu cuaderno, una foto en tu computador, una lágrima en tu mejilla, un abrazo en la noche, un beso en el callejón, una estrella en tu cielo, una luz en las sombras de la inseguridad, un amigo en la duda y un amante en la noche.
Quiero ser quien no ha sido antes y que seas quien no ha sido para mi. Llévame. Llévame lejos. Llévame tan lejos como tu mente quiera, yo te sigo. Llévame por ese sendero al que le temes, yo te protejo. Tómame de la mano y te detendré cuando haya que descansar, te cobijaré en la tormenta.
Pero no me pidas las cosas en silencio. No me claves las dudas como daga. No me dejes en el limbo. También tengo miedo, me es inevitable.
No quiero medir la felicidad en horas. Quiero despertar feliz y acostarme feliz. Medir en semanas. Meses. Da igual, ser feliz contigo es lo que quiero.
Y no sé por qué. Pero lo quiero. Me atraes mujer. Imagino cosas. Buscaré respuestas. Sólo responde. Sé sincera.

¿Será mucho? No sé.

miércoles, 27 de abril de 2011

Caminar.

Y, como siempre, soñé despierto. Te imaginé ahí, imaginé cosas que no quiero contar. Pero estabas ahí, y yo dormía de pié. Caminaba por inercia y la música guiaba mi andar. Mis lentes filtraban la realidad y veía sólo lo que ellos querían que yo viera.
Y no te vi. Pero no salías de mi mente.

domingo, 24 de abril de 2011

Twice a day.

So. I might be thinking too much about her.
I'm not even sure if she thinks of me twice a day.


Dos veces al día.
Que pienses en mi dos veces al día es todo lo que necesito. Que me lo digas una vez al día me basta. Saber que a veces dices mi nombre en la soledad de tu pieza sólo para sentirte abrazada, saber que tu recuerdo abriga tus heladas tardes de invierno abriga las mías.
¿Quieres salir a dar una vuelta conmigo?
Vamos, será divertido.