lunes, 13 de junio de 2011

One bad desition.

La mujer paró frente a aquel lago. Lo miró de pié un rato y luego se sentó abrazando sus piernas. Era una situación que la agobiaba. Quería saber exactamente qué hacer, que alguien se lo dijera. No quería pensar más. Quería dejar de existir por un largo tiempo y volver cuando ya nadie la recordara y no conociera a nadie. Quería huir y empezar de nuevo. Quería borrar cosas que había hecho y cosas que había dicho, cosas que consideraba errores. En algún momento creyó que, luego de haber revuelto el agua, las cosas decantarían y podría ver todo claramente. Lamentablemente olvidó que si temblaba agitaba todo y nada podría ver. Sentía que debía salir de allí. Lloró desconsoladamente un buen rato.

Y tal y como lo pensó, lo hizo. Se paró y corrió hasta el centro del lago.

Nunca nadie más supo de ella.

sábado, 4 de junio de 2011

Trabado.

Palabras que quedan atascadas entre los dientes, palabras que quedan ahí, sin decir nada, como el agua que alguien bebe de un río y que no llegará al mar. Pequeñas frases para pequeños momentos. Cosas que no me atrevo a decir. Cosas que dejo a medias y me quedo callado, pareciendo un idiota. Escribiendo y borrando. Escribiendo y borrando. Escribiendo, dudando y borrando.Cosas que me guardo y quedan para mi. Cosas que quizás... No. Cosas que quedan para mí. Cosas que no he de compartir.
¿Qué queda de tu vida cuando ni siquiera tú te soportas? Cuando ya no te quieres como antes, cuando te aburriste...

viernes, 3 de junio de 2011

Deseos.

Cada catorce minutos pienso en ti de una u otra forma. A veces muy vaga, pero sé que tiene algo que ver contigo. Empiezo a complicarme, creo que no debería ser tanto. Llevo mi mente a lugares idílicos para sacarte pero te mudas conmigo a ellos y no me dejas. Me enfoco en lo que hago y puedo tenerte a un lado durante horas, pero más tarde son otras horas en las que no me dejas solo.
Deseo muchas cosas, pero lo que nos concierne es que desearía tenerte aquí, conmigo. Desearía también, y por separado, no tenerte en mi mente tanto tiempo.Que sea menos, no tener que pensar que conmigo no estás y que conmigo no sueñas como yo sueño contigo. Desearía tener el valor para simplemente cruzarme contigo e hincharte hasta que te harte, y reír :) Soy feliz, como ya dije. Podría serlo más. Ya sabes cómo. Aún no me lo explico y, quizás, no quiera saberlo. ¿Qué más da? Ya estoy aquí. No me queda más que seguir adelante. Y no deseo más que tenerte en mis brazos, susurrarte al oído palabras de amor, molestarte un poco y hacerte reír, tan solo para ver tu cara de felicidad. Que ganas de tenerte aquí, para mi.
Desearía tener la fuerza para seguir remando contra la corriente. Quizás la tengo y no me doy cuenta aún mientras me doy contra todo, dándolo todo.

Cambio de dimensión.

Hoy quiero darle vida a lo que vengo pensando hace ya un tiempo. Una teoría de cómo se comporta el espacio-tiempo en base a decisiones. Aquí voy.
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Hoy deseé no llegar donde vivo. Bajarme en un lugar que conozco y caminar cuesta arriba hasta llegar a ti. Quizás, en otra dimensión paralela, un yo desembarcó en aquella calle y caminó para encontrarse contigo, y fueron a tu casa a comportarse como amantes que son. En otra un yo se aburrió de lo que pasaba, tomó su auto y llegó a tu casa tan solo para acurrucarse a dormir. Los tres están cansados. Es un tema de que en muchas dimensiones me gustas. Pero en distintas situaciones se encuentran. En otra se acostumbra a todo y sigue allá, de lo mejor bailando estando fuera de si, en otra no está solo, una mujer lo acompaña y no tiene idea de quien es, siquiera cómo se llama. Hay dimensiones más tranquilas. Unas decidieron no salir, quedarse en casa a relajarse, otra a estudiar, otra no conoce La Sala y tan solo duerme porque al otro día debe seguir estudiando. Hay dimensiones un poco más tristes también, en algunas lloran tu ausencia, en otras ni siquiera te conocen lo que, para mi, es como un infierno. Hay también lugares paralelos donde eres la mujer desconocida que me acompaña en el baile y que, quizás, está tomando un interés en ti. Creo que existen dimensiones paralelas que se crean a base de todas las decisiones que tomamos. Creo firmemente que hay una en que una versión parecida a mi llora cada vez que tu nombre pasa por su mente. Creo firmemente que hay otra que sonríe cada vez que recuerda tu nombre ya que sabe que con una llamada puede juntarse con vos y tenerte en sus brazos...

Sea como sea, estoy atrapado en esta dimensión. En la que me da por pensar mucho. Pensar mucho en ti. Que no llora literalmente, pero no la pasa de maravillas y que de todas maneras sonríe cuando te recuerda. Cuando recuerda tu bella sonrisa y tu tierna y coqueta mirada.
Como sea, estoy atrapado aquí y no me queda más que hacer mi estadía lo más placentera posible.

jueves, 2 de junio de 2011

Despedida.

Y así como te abracé y te prometí amor eterno te dejé marchar. Con una facilidad que me duele, literalmente, en el alma. Un sufrimiento del que temo no recuperarme nunca... Llevo años sintiéndolo, no creo que me deje jamás. No creo mucho hoy en día. No creo siquiera en lo que me dices cuando te veo. No creo ni siquiera lo que siento cuando hablo contigo. Con suerte creo que lo que como existe y que aún sigo vivo. No, no sigo vivo, sino que aún soy capaz de mantener con vida el cuerpo que almacena mi tristeza. Soy tan culpable como yo hace siete años. Soy más maduro que antes y creo que mi corazón es más de piedra que nunca es, pero seguirá peor día a día. No soy el que ese día te besó, no soy quien hace tiempo te abrazó, no. No soy sino una carcasa que acarrea sufrimiento, dolor, pena, tristeza y nostalgia. Nunca debí fijarme que caminabas en sentido contrario ese día. Nunca debí tomar esa foto donde mirabas desprevenida porque parecías linda. Nunca debí regalarte la foto con tan bella poesía que, por cierto, murió con mis ganas de tenerte en mis brazos. Nunca debí regalarte aquello, esa parte mía, no.

A la mierda la experiencia. Quiero mi vida de vuelta, sé que otros siete años no solucionarán nada. Ni otras mil mujeres más me harán cambiar. A la mierda todo, a la mierda con tu bella sonrisa y tu certeza para adivinar lo que pienso. A la mierda tus caricias en el pelo y tus conversaciones de papel. No quiero ser marioneta de tu recuerdo nunca más.

Y peor ahora que te paseas frente a mi con tu... ¡Ese huevón que anda de la mano contigo! Quiero apuñalar a mis ganas de decirte algo. Me voy, me voy para nunca más estar contigo nostalgia de mierda. Me duele el tener que saber cosas. Me duele el no ser parte de tu mundo. Me duele el seguir aquí, frente a ti, que te me cruces por todos lados, que me evadas cada vez que quiero conversar contigo, que me leo un mínimo indicio de algo que parezca tu nombre. Sufro y me arrepiento. ¿Cuándo dejarás de sentarte frente a mi cada día?

A la mierda con todo. Adiós.

martes, 31 de mayo de 2011

Juntos.

La lluvia nos pilló de repente, mientras paseábamos, nos escondimos allí, en ese suerte de pasadizo, una escalera que conectaba dos mundos. Saqué la cabeza, la lluvia no era fuerte pero tenía para más, ninguno iba preparado para ello. Nos sentamos en esa escalera y nos abrazamos para no perder tanto calor. Conversamos un par de banalidades más, tocamos otro par de temas profundos hasta que te dije que no. Me miraste extrañada, yo sonreí y te besé. Así se nos pasó el tiempo, cuando volvimos conversamos del futuro cercano, teníamos algunos planes, teníamos algunos sueños juntos, sabíamos que terminaríamos en un plazo mediano pero no lo dijimos, lo dejamos ver en la distancia de nuestros planes, tan solo sonreímos. Un acuerdo en silencio para no adelantar el dolor, ¿Para qué? Nos abrazamos, suspiraste, tus latidos me dieron un poco de paz de ese pensamiento y sonreí, te abracé más fuerte, sonreíste.

Giré la cabeza, ya no llovía. Decidimos volver a territorio conocido por donde vinimos, no quisimos arriesgar más, caía la noche y mi deber era protegerte. Salimos al mundo para vivir. Salimos juntos para aprender.

Dos días después volví sólo, tan solo para aclarar mis pensamientos. Bajé tranquilamente por la escalera. Estabas allí, sola, al final del pasillo, me dabas la espalda. Me quedé lejos, tan solo te miré. Esperé una reacción y no te movías. Pasaron dos horas y nada ocurrió, nada cambió, nada nació y nada murió. Me fui pero dejé una nota.

Dos días después me dijiste que me sentiste allí, incluso antes de leer esa nota. Me dijiste que me querías. Taciturno, tan solo te abracé, en cuanto me acerqué a tu cara para besarte, ocurrió lo peor.

Desperté. Y era lunes.

sábado, 28 de mayo de 2011

Novedades.

Te encontré sentada frente al mar, en esas tablas que habíamos juntado el día anterior, con la pera en las rodillas y un rojo sol de atardecer en tu rostro. Te veías preciosa y parecías contenta, o al menos creí ver una sonrisa en tu rostro. En silencio te admiré. Te miré por unos minutos sin delatar mi presencia, quise capturar para siempre ese momento de ti, ese momento en que sabía que eras para mi. Me acerqué lentamente haciendo un poco de ruido con la boca para no asustarte y me senté al lado tuyo, impasible, te empujé un poco con la cadera y me miraste, cerraste los ojos y esbozaste una sonrisa, una bella sonrisa. Me hiciste sonreír así sin más, con sólo haberme mirado lo hubieras logrado. Extendiste tus piernas, me acosté en la arena que guardaba ya poco calor y puse mi cabeza en tus muslos. Comenzaste inmediatamente a acariciar mi pelo y me sentí tranquilo, sentí que estaba todo bien. Sentí que nada me faltaba y que nada más necesitaba. Sentí esa tranquilidad que no sentía hace muchos años. Que eres para mi como yo soy para ti y que puedo estar ahí sin decir nada, sintiendo tu calor y eso te hace feliz.
Pequeños instantes de paraíso, me agradan.
Tan sólo me falta llevarte lejos, pero ya tendremos tiempo. Se hizo de noche, mejor volvamos a casa, toma mi mano, caminemos por el borde del mar un rato, cuéntame una historia, inventa un personaje y haz que se enamore del mío. Vamos por esta calle, pon tu mano en mi cintura y yo pondré la mía por tu espalda, apoya tu cabeza y te daré un beso en ella. Vamos, arranquemos de la realidad de nuevo, guiemos nuestras mentes por un lugar idílico mientras nuestros cuerpos caminan vagos compartiendo calor. Estamos en casa, ¿Quieres un té? Muero por beber algo caliente. Sentémonos en el sillón en lo que hierve el agua. Te apoyas nuevamente y te cuento que hice antes de encontrarme contigo, asentías con la cabeza, claramente estabas cansada. Sonreí y decidí tan solo acariciar tu hombro. Cuando empezó a hervir el agua, moví tu cuerpo un poco, ya dormías. Te acomodé allí y te cubrí con una manta. Dormías plácidamente. Me serví un te y tan solo te miré. Tan solo te miré. Me estaba enamorando. Era bonito. Era casi algo nuevo. Era feliz. Era una taza de felicidad con gusto a té. Te veías tan tierna allí soñando, creí que soñabas algo feliz pues noté una sonrisa leve. Sonreí al creer que podrías estar soñando conmigo. Junté el otro sillón con el que ocupabas y me acosté al lado tuyo. Tan sólo quería que tu rostro fuera lo último que viera antes de conciliar el sueño.
Desperté. Me mirabas. Era temprano. Tan sólo me dijiste:
-Lindo, ¿Dónde está mi té?-

Solté una carcajada, besé tu frente y comenzó un nuevo día. Una nueva aventura.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Esperanzas.

Te quedaste ahí, sentada al lado de la ventana mirando al suelo. Buscando una respuesta en tu cabeza, aún a sabiendas de que no la tenías, llevas tiempo preguntándote. Tu cara reflejaba más que la tristeza que te acongojaba, era una preocupación. Temías con toda tu alma a quedarte para siempre así y no poder volver jamás a entregarte a ciegas.
Sentado frente a ti, en el suelo, buscando tu mirada estaba. No sabía porqué te quedabas así. Quería abrazarte y besarte, pero no estabas ahí. Eras tu la que tenía perdida la mirada y no eras tu la que estaba sentada frente a mi. Mujer, que no encuentres la respuesta puede ser porque estás haciendo mal la pregunta.
Y no te moviste durante media hora, con suerte pestañeaste. Y no me pude quedar quieto ni por un segundo, recorrí como gato encerrado la pieza. Tu respiración era la de un muerto. Mi respiración era de haber corrido mil maratones en esa media hora. Tu tranquilidad perturbaba mi desesperación. No parecías querer hablar y yo no podía articular palabra alguna.

Te tomé, te senté en el suelo y te obligué a mirarme. Me senté frente a ti y puse mi cara a doce centímetros de la tuya. Y te obligué a responder. ¿Cuándo dejarás esa apatía? ¿Por qué no me dejas? ¿Qué esconde esa cabecita tuya?

Tu respuesta fue más simple de lo que esperaba, sonreíste, me besaste, te vestiste y te fuiste.
Cuando corrí a buscarte sólo encontré un papel bajo la taza de café que no terminaste y una palabra que tan sólo por un momento creí perder.

Paciencia.

viernes, 20 de mayo de 2011

So, i'm here in the middle of the parade. Walking... I look like a zombie. I'm not really here. I'm somewhere else. I'm sitting on a desert. Under an umbrella. I'm meditating, i'm focusing all my thoughts on you. All my hope on this choice but, is it really me there in the desert? Is it really me here, in the parade. No, i'm not really me. I'm just a copy of who i would like to be next. I'm being molded by myself, but I still have a chance to go back but, why would I do that for? I'm feeling happy. I'm doing things that I'll regret later... Makes me feel alive. I just would like you to be here, meditating on a parade next to me.under a umbrella that covers me from insecurities. I just want to lay my head on you and fall asleep. I just want to have something simple. I want you. I want to kiss you. Just like that, take me for just a moment outside this world. Take me where nobody else has taken me before. Take me away. Lead my way for a second and I'll trust you. I'll blindly trust you. It doesn't matter how long, it doesn't matter where, but i do matter when. I don't want this to be far from now, even if I'll have to wait more, because i will. I will wait for you. I am waiting for you.

Please don't take long. I want to be there, where happiness flows like a wild and unknown river.
I just want to hear a please don't go...